jueves, 8 de noviembre de 2007

¡Mayor locura movía a Cervantes que a Don Quijote!

Escritor: dueño de un oficio que ya no existe. Es la definición dada por muchos escritores. Aún algunos afirman no tener título alguno, ya que “creativo” ha sido dado al publicista, “poeta”, a cualquiera, “narrador” a locutores deportivos, y al parecer algunos no están conformes con que se les llame productores de literatura. Dicen que al escritor lo han dejado "sin palabra" y creen que ser llamados novelista y atribuirles la “mera literatura”, es una ofensa. Estas afirmaciones están llenas de un tinte irónico intachable. ¿Cómo es que dejan a los escritores sin “palabra” (ósea sin título)? Aun así, no puedo dejar de pensar en la expresión “sin palabra”. ¿No es la palabra la materia prima y el poder del escritor? ¿Acaso necesita uno un título honorable para poder poner en práctica el buen uso de la palabra escrita?

Hace poco leía un libro dirigido a guionistas, donde el autor reta al lector/escritor. Éste dice que quien tenga escusa para no escribir, en realidad tiene miedo de enfrentarse a la página blanca y al reto que esta supone. “Lo más difícil es empezar”, dicen todos los grandes autores, pero me atrevo a diferir, en realidad lo más difícil es pensar que entre líneas se pueda escapar un poco de alma; de tu vida, de lo que eres… y saber que esto será criticado y juzgado sin remordimiento. La gran contradicción del escritor es querer escudar su ser, cuando todo aquel que ha conocido el papel, sabe que lo que no venga de dentro, no vende… hay que escribir sobre lo que sabemos, lo que hemos vivido, sentido, probado, y ese es el reto más grande de la pagina blanca… plasmar las entrañas en un papel estremece a cualquiera.

Últimamente, a los periodistas se les ha dado por convertir las noticias en novelas. En vez de tomar el riesgo de saltar al abismo de literatura, (como lo hicieron los grandes; Gracia Marquez, Borges, Neruda, Llosa, Paz, Cortazar, entre otros) tiñen las páginas periodísticas con su frustración. Aun que es cierto que este medio debe competir de manera acérrima con medios que ofrecen más inmediatez y vivacidad, hay que tener claro que el propósito sigue siendo informar, no entretener, y no perder confiabilidad entre verso y prosa.

La escusa de moda es que la literatura es un arte en vía de extinción. De nuevo, me atrevo a diferir. El hecho que ahora haya más competencia, y muchos decidan esperar la película, no quiere decir que el arte escrito vaya en detrimento. Muchos leyeron Harry Potter, El Señor de los Anillos, entre otros, después de ver el éxito taquillero, y aun que la autopista de la información sea el Internet, cuando se necesita una información bien respaldada, hay que volver a los libros; ¿pues quien sabrá si lo que digo aquí es cierto? Sin embargo, una editorial no me publicaría sin presentar una investigación bien respaldada.

En conclusión, no se trata de escribir sobre escribir. Pero no pasan días sin que me tope con un artículo de algún escritor enemigo de los medios que opacan su profesión. El guionista de "Casablanca" afirma que la mayoría de sus amigos escritores han terminado en institutos de rehabilitación... después de anécdotas sobre las presiones y frustraciones que desencadenan esta profesión, da la bienvenida al "espectacular y terrorífico mundo de escribir para la pantalla grande". El hecho es que escribir no es fácil, por ende, no veo el objetivo al intentar complicarlo más. Mi consejo es; si alguna vez se te ocurre escribir sobre "el arte agonizante de la palabra escrita", mejor toma ese tiempo para escribir algo que lo "reviva" un poco. Obviamente, no soy mejor, ni mucho menos más experimentada que algunos escritores dedicados a debatir el tema, pero aun así, creo que un poco de competencia no le hace mal a nadie… si en vez de quejarnos intentáramos superarlo.

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